Melvin, un monje distraído,daba un paseo diario para leer su breviario. Desafortunadamente , el Domingo de Pascua traía salmos extra para leer y Melvin caminó demasiado lejos y cayó en un precipicio. Afurtunadamente sintió que algo estaba mal y se agarró de la rama de un árbol, con los pies colgandole a 300 pies sobre el cañon. Melvin gritaba freneticamente:
-¡Auxilio!¿hay alguien allá arriba?
De pronto, las nubes se apartaron y una voz sonora estalló:
-Yo te ayudaré¿estas dispuesto a hacer lo que te pida?
-Por su puesto ¿que quieres que haga?
-Que te sueltes
-¿Quién eres?
-Dios.
-No hay alguien más allá arriba?
Anonimo
miércoles, 2 de julio de 2008
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